Desempaque
el árbol y póngalo en agua por unas tres a seis horas. No siembra
el árbol con el empaque puesto y no permita que las raices se sequen.
Haga
un hoyo, más ámplio de lo que parezca necesario, para que las raices
pueden crecer sin estar muy restringidas. Quite toda la hierba de
una área circular con un metro en radio.
Plante
su árbol tan profundo como creció antes. No restringa sus raices.
Ahora ponga firmamente tierra alrededor de las raices y no añada nada
más, ni corteza.
Meta
la tierra que sobra alrededor del árbol. Debe de ser firmamenta colocada
con el talón de su zapato, pero no demasiado apretada. Dele bastante
agua al árbol.
Después
de que lo remoje. Cubra con paja y estiércol al base del árbol para
protegerlo.
Rocie
el árbol generosamente cada semana o cada diez días durante el primer
año. (En un clima seco, haga un pequeño estanque alredeor del árbol)